domingo, 13 de marzo de 2011

EMMELINE PANKHURST

1858 - 1928. Fue una mujer afortunada. Dedicó toda su vida a luchar por los derechos políticos de las mujeres en Inglaterra, con una pasión y liderazgo únicos. Murió en Londres, a los 70 años, pocas semanas después de ver concretado su gran sueño: el derecho a voto femenino.



En 1928 el Parlamento británico aprobó la Ley de Representación del Pueblo, otorgando con ello el derecho a voto a las mujeres. Fue la causa por la que Emmeline Pankhurst luchó toda su vida. Sin detenerse nunca.

Había nacido en Manchester, a mediados del siglo XIX. Sus padres, liberales y modernos, le enseñaron desde pequeña las causas de la libertad y los derechos civiles. A los 12 años, Emmeline acompañaba a su madre a reuniones sobre temas de reivindicación femenina y justicia social. Estudió en la École Normale de Pariss y luego volvió a Manchester para trabajar por la defensa de los derechos femeninos. Así fue como conoció a Richard Marsden, quien apoyaba el movimiento de las feministas con pasión. Se casaron en 1879 y tuvieron cuatro hijos. Dos de ellas, Sylvia y Christabel, trabajaron codo a codo junto a Emmeline, fundando la Liga en Favor del Derecho al Voto de la Mujer. Poco tiempo después consiguieron un primer logro: el derecho a voto en las elecciones municipales, pero sólo para las mujeres casadas y mayores de 30 años. Para Emmeline esto no era suficiente, por lo que en 1903 fundó la Unión Política y Social de la Mujer (WSPU). Como secretaria general del movimiento, se encargó de radicalizar su mensaje, poniéndose cada vez más agresiva, dedicándose a organizar agitaciones públicas y marchas de protesta. Esto le costó la cárcel varias veces. Y ella, a modo de protesta, realizaba huelgas de hambre mientras estaba presa.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, la Unión decidió detener sus actividades para apoyar al país en esta nueva causa. El gobierno, en respuesta, liberó a todas sus integrantes detenidas, Emmeline incluida. Bajo el lema "los hombres a luchar y las mujeres a trabajar. No seremos pisoteados por el Káiser", Emmeline organizó a sus mujeres bajo un cariz patriótico, buscando ayudar a soldados y niños. Fue en esta época cuando pronunció su discurso más famoso, en el que afirmó lo siguiente: "No tengo demasiado aspecto de soldado ni de prisionero, pero soy las dos cosas. El gobierno de Inglaterra tiene que enfrentarse a la siguiente alternativa: o las mujeres mueren u obtienen el derecho a voto". Sería lo segundo, claro.


Como secretaria general del movimiento, se encargó de radicalizar su mensaje, poniéndose cada vez más agresiva, dedicándose a organizar agitaciones públicas y marchas de protesta. Esto le costó la cárcel varias veces.

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